En defensa del golf

por Aitor Grandes — 2020-05-24

(Escrito antes de comenzar el estado de alarma por un handicap 36)

Tengo 43 años y hace algo más de un año comencé a jugar al golf. Bueno, jugar, jugar, he empezado a jugar hace un mes cuando he participado en mi primer torneo. Hasta ahora sólo había estado entrenando en el campo de la Federación de Golf de Madrid los jueves por la tarde y los domingos por la mañana.

Los entrenamientos consisten en ir a la cancha de prácticas y pegar bolas. Primero con los wedge, luego con los hierros cortos, con los hierros largos y finalmente con las maderas. Otros días practicamos el aproach o el putt. Una vez al trimestre también salimos al campo para entrenar algunas situaciones reales y conocer bien las reglas.

El golf me ha salvado la vida. Como ya hiciera el rugby en su día. Uno necesita una actividad al margen del trabajo y la familia. En este sentido el golf es perfecto, requiere concentración y eso hace que despejes tu mente.

Es un deporte mal entendido por el gran público. Los comentarios típicos son: “es un deporte caro”, “es un deporte para viejos”, “es un deporte para pijos”, “no es un deporte”, etc. Sin duda, estos comentarios son de personas ajenas al golf que no han pegado una bola en su vida y menos realizado una vuelta de 18 hoyos.

Algunas cosas que he podido observar en este año largo entrenando:

• Es un deporte muy físico. No sólo porque tienes que andar el campo sino porque la técnica del golpe requiere coordinación y fuerza. Por supuesto, lo puedes realizar a todas las edades, pero eso no quita para que necesites estar en buena forma física. Solo tienes que fijarte en la exigencia física de los profesionales.

• Es un deporte que requiere concentración tanto para decidir la estrategia como para ejecutar el golpe.

• No es un deporte caro, yo voy a un campo público, muy barato, y uso un equipo muy económico que he comprado en Amazon. También he montado en bicicleta y te diría que cualquier ciclista aficionado gasta más dinero que un golfista aficionado. Y te diría más, actualmente es mucho más caro llevar a tu hijo a una escuela de fútbol que a una escuela de golf.

• Es un deporte que te permite jugar solo contra el campo. Por supuesto, que si lo haces en buena compañía es más divertido.

• Te permite entrenar solo. Esto, a cierta edad, es fundamental. Intenta reunir una tarde a tu antiguo equipo de baloncesto para jugar una pachanga. Imposible.

• Es un deporte, al igual que el rugby, donde se respetan los valores del juego limpio, respeto al contrario y cortesía.

• Los campos de Golf de la Comunidad de Madrid son el principal cliente de agua reciclada del Canal de Isabel II.

• Casi el 80% de los campos de golf españoles de menos de 18 hoyos, y más del 60% en el caso de los campos de 18 hoyos o más, utilizan para su riego agua regenerada o desalada no apta para el consumo humano.

• La industria del Golf en España genera turismo de calidad. En España el turismo representa el 15% del PIB.

Pero quizás lo que más me ha llamado la atención del mundo del golf, es su fantástica organización. Un deporte donde nada se ha dejado al azar. Con un sistema estandarizado a nivel mundial. Un sistema de hándicap nada sencillo de implementar.

De momento, he jugado solo dos torneos de iniciación, pero parece que me ha picado fuerte el bicho del golf.


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